San Cucufato y otros santos
San Cucufato y otros santos

Tengo que reconocer que siempre pensé que San Cucufato era un santo imaginario, alguien que encontraba las cosas perdidas, pero que no había detrás una historia de un mártir posteriormente santificado, parece ser, que San Cucufato, vivió en el siglo III que su origen era africano y que predicó en la península, asentándose en la zona de la actual Cataluña, allí se le conoce como San Cugat.
Existe un rito que aparentemente funciona y que no está aprobado por la iglesia, cuando alguien pierde algo, se recita “San Cucufato, los coj… te ato y hasta que no aparezca (el objeto perdido), no te los desato” al tiempo se hacen 4 nudos en las esquinas de un pañuelo y cuando aparezca el objeto perdido hay que desatarlos y dar las gracias a San Cucufato, porque siempre hay que ser bien agradecidos y más cuando se invoca a los santos pidiendo algo.
Recuerdo que en una ocasión hablando con un Ancestro espiritual, le pregunté cuáles eran los santos más propensos a conceder deseos y me dijo que los santos elegidos por Dios, que no necesariamente eran los elegidos por la Iglesia, esta respuesta es muy lógica porque no hay ninguna religión que sea la elegida por Dios, Dios no creó ninguna religión, siempre las crearon los hombres buscando poder, eso se repite en todas las religiones, de hecho y por simple lógica, si Dios hubiese creado o mandado crear alguna religión como única o verdadera, jamás habría dejado que la persona que se erige como representante de Dios en la Tierra, fuese elegido por otros hombres, porque todos sabemos que os Papas a lo largo de la historia, no siempre fueron personas dignas del cargo, se me ocurre pensar en Alejando VI, el Papa de los Borgia, o el Papa Formoso, desenterrado 9 meses después de su muerte por el papa Esteban VI, para someterlo a un macabro juicio por perjurio y usurpación de la Santa Sede, al no poder defenderse, el cadáver fue declarado culpable, se le cortaron los tres dedos de la mano derecha que utilizaba para impartir bendiciones, se le despojó de sus vestimentas y el cuerpo fue arrojado al río Tíber.
Quiero decir con esto que hay acciones que dudosamente pueden ser ejecutadas con el consentimiento de Dios, sin embargo he de reconocer que hablando con el mismo ancestro, me dijo que a través de cualquier religión y la fe en Dios, también es posible hacer nuestro camino de vida, porque al final Dios no habita en ningún templo, habita en nuestro interior, porque todos somos partículas de Dios y las religiones son como ríos que desembocan en el mar de La Fuente Creadora, es decir, en Dios.
Perdonar el preámbulo pero hace tiempo que quería escribirlo y vi la oportunidad.
Sigamos con los santos, pregunté a ese ancestro que santos eran aquellos elegidos por Dios y solo me dio 2 nombres, aunque me dijo que había más, San Nicolás y San Judas Tadeo, no confundir con Judas Iscariote; resulta que me encontraba en un callejón sin salida aparente y me fui a la Iglesia de San Nicolás en Madrid a pedirle Luz para poder actuar, soy consciente de que no es necesario acudir a la iglesia a pedir a una talla, pero quise hacerlo, porque eso significaba , invertir una parte de mi tiempo, igualmente prometí darle las gracias en otro lugar más lejano, yo no veo, no oigo, pero me llegó un mensaje, no puedo saber de dónde venía, ya que el autor identificó, pero yo supe o al menos así lo creí, que era de Nicolás, el mensaje fue la pista que necesitaba para encontrar la solución a mi problema, no fue sencillo, no hizo nada más, yo tuve que resolverlo, pero para mí fue como ver un faro en medio de la tormenta, tuve que poner mucho de mi parte y tardé tiempo salir adelante, pero sin ese mensaje, habría tardado mucho más.
Bueno, pues quitando los santos elegidos por Dios, hay otras entidades que nos consiguen pequeñas cosas, cotidianas quizás, pero igualmente importante, habréis oído que muchas personas tiene una invocación para encontrar aparcamiento en sitios donde eso es casi imposible.
Un día decidí hacer la prueba, no sabía a qué santo pedir, en realidad creo que son ángeles, pero yo les sigo llamando santos, decidí bautizar yo mismo a esa entidad que habría de ayudarme a buscar aparcamiento, mentalmente me dirigí a él uniendo los dedos pulgar, índice y corazón de ambas manos y le dije que le llamaría San Aparcador, desde entonces le invoco y si lo hago con tiempo, lo suelo pedir 3 veces, una cuando aún me quedan al menos 5 minutos para llegar al destino, otra, cuando estoy acercándome y la tercera ya en la zona caliente, casi siempre me funciona, creo que le gusta que haga la petición con palabras que riman y si la hago en voz alta mejor que mentalmente, aunque también funciona de esa forma. Con San Lotero, he de reconocer que por el momento no he tenido mucho éxito, no se si no le gusta el nombre o no está para esas peticiones, pero con San Nubarrón, si, no consigo que llueva, pero sí que me dé respiros en los momentos en que quiero que deje de llover al menos por unos minutos o unas horas. Dicho esto y voy a lo que quería decir, el otro día cuando España jugaba los cuartos invoque aun nuevo santo, San …, creo que España ganó porque jugaron mucho mejor, también lo invoqué en las semifinal y también ganó, también jugaron mejor, no dudo que en la final también van a superar en juego a los argentinos, sobre todo si el entrenador imparte la consigna de salir a marcar al menos 3 goles y no incrementa la defensa después de meter el primer gol, pero por si acaso yo volveré a invocar a San …, porque aunque a algunos os pueda resultar gracioso, la realidad es que las criaturas o entidades creadas por Dios, que nunca encarnaron, no tienen un nombre, porque el primero que les pusieron fue en un lengua desconocida para nosotros y con sonidos que posiblemente nuestras cuerdas vocales no puedan reproducir, esto es lo que me dijo este ancestro, cuando le pregunté por el verdadero nombre de Dios, es por eso que aceptan el nombre que les pongas, si ellos están de acuerdo, porque si no les gusta, posiblemente no te atiendan, por eso me empeño en poner nombre a mis Guías, Maestros Tutores y toda entidad que de una forma u otra se comunica conmigo, porque si necesito invocarlos en alguna ocasión, un nombre, al menos para mí es imprescindible.
Ah, se me olvidaba, he omitido el nombre que le puse a este santo, por si acaso a algún argentino le da por copiarme y le hace más caso que a mi.
Epifanio Alcañiz
Sensitivo











